Reduce el ruido del hogar

¡Reduce el ruido! Hablamos de contaminación acústica cuando en un lugar o en un ambiente el exceso de ruido altera nuestras condiciones de vida y nuestro nivel de confort. El ruido puede influir en cada persona de forma desigual por las distintas sensibilidades de cada uno, pero está comprobado que la contaminación acústica se ha convertido en un considerable trastorno con consecuencias, especialmente en áreas urbanas. En los casos más graves estas consecuencias pueden ser tanto fisiológicas como psicológicas, sociales e incluso económica

Elementos fundamentales para evitar ruidos

Porque dado que el aislamiento acústico será el elemento fundamental para evitar excesivos niveles de ruido en nuestra vivienda, también será importante cuidar que el resto de elementos como la envolvente, la tabiquería, carpinterías y por supuesto, sus instalaciones, respeten unos estándares. La finalidad es aislar nuestro entorno de la contaminación acústica procedente del exterior así como absorber el ruido producido por las posibles fuentes interiores.

La actual edificación, caracterizada por unos elevados niveles de aislamiento y por tanto una alta estanqueidad, nos permite aislarnos del ruido exterior y por tanto reducir los niveles de contaminación acústica ambiental. Aún así, a la hora de plantearnos posibles soluciones para mitigar los ruidos interiores como, por ejemplo, los procedentes de las instalaciones de climatización de nuestro hogar, deberemos tener en cuenta una serie de consideraciones:

  • Optar siempre que sea posible por sistemas de climatización y ventilación de calidad y que presenten bajos niveles acústicos
  • Cuidar el diseño de las instalaciones de conductos, rejillas, etc.
  • Utilizar sistemas de ventilación inteligentes que permitan mantener una adecuada calidad del aire interior sin necesidad de recurrir a la ventilación natural. De esta forma evitamos la entrada de ruidos procedentes del ambiente exterior, especialmente en el centro de las ciudades.
  • Instalación de los equipos en las zonas de la casa donde habitualmente no se encuentren los usuarios como despensas, lavaderos, etc.
  • Fijar los equipos a elementos estructurales o rígidos para evitar vibraciones y otras anomalías que puedan incrementar los niveles de ruido